Cena maridaje Herència Altés: cinco Garnatxas, una misma tierra

La Garnatxa, con toda su diversidad de pieles, colores y acentos, fue la protagonista de una noche especial en Més de Vi. El pasado 9 de octubre, el restaurante se convirtió en un pequeño altiplano mediterráneo con acento de Terra Alta, gracias a una cena maridaje en la que los vinos de Herència Altés encontraron en la cocina de temporada su mejor compañero de viaje.
Una mirada personal a la Garnatxa
Núria Altés —fundadora del proyecto junto a Rafael De Haan— nos visitó para presentar en primera persona cada una de las referencias seleccionadas. Hija de viticultores, viticultora ella misma, habló de Garnatxa no como una variedad, sino como una forma de vida. Cada copa sirvió para traducir un paisaje: altitud, suelo calcáreo, brisa mediterránea, y una filosofía que apuesta por el cultivo ecológico y el respeto al ritmo natural de la tierra.
La secuencia de vinos, todos monovarietales y bajo la DO Terra Alta, fue un recorrido por distintas expresiones de Garnatxa: blanca, peluda, negra y tintorera. Desde la tensión aromática del Benufet 2024, servido con ostra del Delta, hasta la dulzura envolvente de la Verema Tardana que cerró la velada acompañando unos pastissets de cabello de ángel, la cata fue creciendo en complejidad y emoción.
Maridar con paisaje
El equipo de cocina de Més de Vi diseñó un menú a medida, cuidando no solo la armonía entre platos y vinos, sino también el vínculo con el territorio. Aparecieron ingredientes locales como la avellana de Reus, la berenjena asada, el cordero confitado, el atún del Delta… Cada uno elegido para dialogar con los matices de la Garnatxa.
Una de las propuestas más comentadas fue la reinterpretación de La Clotxa, plato tradicional de la Terra Alta, que apareció de forma inesperada pero precisa, maridada con La Pilosa 2022, una Garnatxa Peluda con una rusticidad elegante.

Más que una cata
Lo que hizo especial esta cena maridaje fue precisamente lo que no se puede medir: la conversación que surgió entre los asistentes, la cercanía con Núria, el ritmo pausado del servicio, el respeto por la estacionalidad y el gusto por los pequeños detalles.
Herència Altés no solo trajo vinos; trajo una historia que resonó en cada mesa. Una forma de entender el vino como vehículo de identidad, y la Garnatxa como lenguaje común entre copa y copa.
¿Quieres revivir la experiencia?
Mira el vídeo resumen de la cena maridaje pinchando en la imagen de abajo.
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