En la copa de Més de Vi: vinos de verano

Hay vinos que parecen hechos para el verano: blancos con buena acidez, espumosos que invitan a brindar, rosados llenos de frescura o tintos ligeros que se disfrutan frescos. En Més de Vi nos gusta acompañar cada temporada con el vino adecuado, y por eso hemos reunido una selección de referencias que encajan especialmente bien con los días más cálidos del año. Descubre algunos de nuestros vinos de verano y encuentra cuál será tu próxima copa.
¿Qué características tiene un buen vino de verano?
Cuando pensamos en vinos de verano, lo primero que nos viene a la cabeza son blancos muy fríos o rosados ligeros. Pero no hay un único tipo de vino para esta época del año: lo que realmente marca la diferencia es el equilibrio entre frescura, acidez, aromas y la capacidad de acompañar la comida sin resultar pesado.
Por eso, además de blancos y espumosos, también hay rosados con mucha personalidad e incluso tintos de cuerpo ligero que, servidos a la temperatura adecuada, resultan perfectos para una comida al mediodía, una cena o una larga sobremesa. En Més de Vi nos gusta trabajar con vinos que expresan el carácter de su variedad y de su territorio. La selección que encontrarás a continuación reúne seis propuestas diferentes, pero con un punto en común: todas invitan a disfrutar del verano copa a copa.
Nanu de Testuan: la frescura de la Pansa Blanca
El Nanu de Testuan es un vino elaborado con Pansa Blanca procedente de una parcela de Santa Maria de Martorelles, sobre el característico suelo granítico de la zona, conocido como sauló. Tras la fermentación, permanece cinco meses sobre sus lías en depósito de acero inoxidable, con un trabajo semanal de bâtonnage. El resultado es un vino con frescura, pero también con suficiente textura para acompañar la comida.
Su graduación moderada, de 11,5 %, y el carácter fresco propio de la Pansa Blanca lo convierten en una buena opción para comenzar una comida de verano. Puede tomarse como aperitivo, pero funciona especialmente bien con pescados, mariscos, verduras y platos mediterráneos en los que interesa que el vino acompañe sin imponerse.
En Més de Vi lo recomendaríamos para una comida a mediodía o para quienes buscan un blanco ligero que no se quede corto en la mesa. Es uno de esos vinos de verano que apetece desde la primera copa y permite seguir disfrutando a medida que pasan los platos.

Castellroig Brut Corpinnat: burbujas para toda la comida
El Castellroig Brut Corpinnat, elaborado por Sabaté i Coca con Xarel·lo, Macabeo y Parellada, combina una burbuja fina con notas frutales y florales y un final fresco. Su perfil equilibrado permite disfrutarlo al principio de la comida, pero también mantenerlo en la copa mientras el menú evoluciona.
En verano, los espumosos resultan especialmente agradables por su acidez y la sensación refrescante de la burbuja. Sin embargo, en este caso no hablamos únicamente de una copa para brindar. El Castellroig Brut tiene la versatilidad necesaria para acompañar tapas, ensaladas, pescados, mariscos o un arroz.
Es una buena elección para una comida compartida, una celebración o una cena en la que cada comensal vaya probando platos diferentes. También funciona como aperitivo para abrir el apetito mientras se decide qué más pedir. Dentro de esta selección de vinos de verano, es la opción para quienes quieren empezar con burbujas y continuar con ellas durante buena parte de la comida.
Pincerna Fáfila Pétriz: un Albarín con frescura y cuerpo
El Pincerna Fáfila Pétriz está elaborado con un 100 % de Albarín Blanco procedente de viñedos situados a unos 740 metros de altitud en Gordoncillo, León. Fermenta en barricas de roble francés y permanece entre nueve y diez meses sobre sus lías, un proceso que le aporta una textura más untuosa sin perder la acidez propia de la variedad. En sus aromas aparecen la manzana, la pera y recuerdos de pastelería.
Por eso, no es el típico blanco que solo funciona como aperitivo. Es un vino con más volumen, pensado para sentarse a la mesa y acompañar platos con cierta intensidad. La propia bodega recomienda servirlo alrededor de los 12 ºC y combinarlo con pescados, arroces, quesos, embutidos e incluso carnes.
En verano encaja especialmente bien en una comida con pescado, un arroz o varios platos para compartir. Es una alternativa para quienes buscan un blanco fresco, pero prefieren una copa con más cuerpo y recorrido. También puede ser una buena elección para una cena, cuando baja la temperatura y apetece un vino blanco más gastronómico.

L’Apical Pararoques Ancestral: un espumoso de Sumoll para descubrir
El L’Apical Pararoques Ancestral nace en el Baix Penedès a partir de Sumoll cultivado en la finca Pararoques. Se elabora mediante fermentación espontánea con levaduras propias de la uva y termina la fermentación dentro de la botella, siguiendo el método ancestral. Su producción es limitada y el degüelle se realiza manualmente.
Frente a un espumoso más clásico, aquí encontramos una propuesta directa, seca y con la fruta roja propia del Sumoll. Su acidez y sus burbujas lo hacen muy adecuado para los días de calor, especialmente cuando apetece probar algo diferente sin renunciar a un vino fácil de compartir.
Puede funcionar como aperitivo, con tapas, verduras, embutidos o platos con un punto graso, ya que la acidez ayuda a refrescar el paladar entre bocado y bocado. También es una buena botella para una comida informal o una cena entre amigos, cuando el vino forma parte de la conversación. Entre estos vinos de verano, es probablemente la propuesta más inesperada de la selección.
Pincerna Rosado Prieto Picudo: fruta y frescura para el atardecer
El Pincerna Rosado Prieto Picudo se elabora íntegramente con la variedad autóctona Prieto Picudo en la DO León. Presenta aromas de fresas, frambuesas y otras frutas rojas, acompañados por notas florales y cítricas. En boca mantiene una acidez viva, un paso suave y un ligero amargor final característico de la variedad.
Esa combinación de fruta y frescura hace que sea especialmente apropiado para el verano. Puede tomarse antes de comer, pero tiene suficiente personalidad para acompañar ensaladas, pescados, carnes blancas, legumbres o platos preparados a la brasa.
Es una buena elección para una comida al mediodía, aunque quizá su mejor momento llegue al final de la tarde, cuando apetece una copa fresca antes de cenar. También puede acompañar una mesa con platos muy diferentes, porque permite pasar de preparaciones ligeras a sabores algo más intensos. Un rosado para quienes buscan algo más que una copa sencilla y afrutada.

Picapedra Negre Trepat: un tinto para el calor
No todos los vinos de verano tienen que ser blancos, rosados o espumosos. El Picapedra Negre, elaborado con un 100 % de Trepat en la DO Conca de Barberà, demuestra que un tinto joven y ligero también puede funcionar cuando suben las temperaturas. La variedad produce vinos frescos, afrutados, de buena acidez y con una graduación moderada.
En el Picapedra aparecen aromas de frambuesa, cereza y frutos del bosque, acompañados por ligeros recuerdos especiados. Su paso por boca es fresco, con taninos suaves y una estructura que permite servirlo ligeramente fresco, sin necesidad de llevarlo a temperaturas propias de un blanco.
Es una opción especialmente acertada para una cena de verano, con embutidos, carnes blancas, platos a la brasa, arroces o tapas con algo más de intensidad. También permite continuar con un tinto sin que la copa resulte pesada. En Més de Vi lo recomendaríamos a quienes normalmente prefieren el vino tinto y no quieren renunciar a él durante los meses de calor.
Descubre nuestros vinos de verano
Blancos, espumosos, rosados o tintos ligeros: en Més de Vi encontrarás un vino para cada plato y cada momento. Reserva tu mesa y déjate aconsejar por nuestro equipo para elegir tu próxima copa.