
Hay platos que parten de una idea muy sencilla, y se sostienen por la calidad de los ingredientes. Las alubias de Santa Pau, la butifarra negra de Cal Rovira y la gamba roja forman aquí un mar y montaña reconocible que en Més de Vi se presenta con una técnica más ligera y directa. Una receta de producto, equilibrio y contraste que forma parte de la sección de platos principales de nuestra carta.
Alubias de Santa Pau: la base discreta que sostiene el plato
Las alubias de Santa Pau, cultivadas en la comarca de La Garrotxa, son una de esas variedades que destacan más por su textura que por su tamaño. Pequeñas, de piel fina y con una cremosidad muy particular, funcionan especialmente bien cuando se trabajan con cuidado y sin demasiados artificios.
En este plato aparecen como la base que lo ordena todo: cocidas y ligadas en un caldo ligero que recoge los jugos del conjunto. No buscan protagonismo absoluto, pero sí aportar esa textura suave y reconfortante que equilibra el resto de ingredientes.
Butifarra negra de Cal Rovira
Sobre esa base aparecen los medallones de butifarra negra de Cal Rovira, uno de los productores de referencia de la charcutería catalana. Su presencia introduce el lado más profundo del plato: intensidad, grasa y un punto ligeramente especiado que contrasta con la delicadeza de las alubias.
Marcada en cocina para concentrar sabor, la butifarra aporta la parte más terrenal del conjunto. Es el componente que ancla el plato a la tradición y que permite que el diálogo con el mar tenga sentido.

La gamba roja y el equilibrio del mar y montaña
El tercer elemento es la gamba roja, que aparece con una presencia más delicada pero decisiva. Su dulzor natural y su textura aportan frescura y un contrapunto marino que cambia el ritmo del plato.
La combinación de alubias de Santa Pau, butifarra negra y gamba roja remite a una lógica muy conocida en la cocina catalana: el mar y montaña. En Més de Vi esa idea se mantiene, pero se trabaja desde una técnica más ligera, donde cada ingrediente conserva su identidad.
El resultado es un plato equilibrado, donde conviven la profundidad de la butifarra, la suavidad de las alubias y el carácter marino de la gamba.
Con qué vino acompañar este plato
En la carta de Més de Vi, este plato se encuentra dentro de la sección de platos principales y refleja bien la filosofía de la casa: producto reconocible, combinaciones con sentido y una cocina que busca equilibrio más que artificio.
Para acompañarlo, suele funcionar especialmente bien un tinto mediterráneo de buena acidez, capaz de sostener la intensidad de la butifarra sin tapar la delicadeza de la gamba. En nuestra carta de vinos, una garnacha del Montsant o un cariñena elegante del Priorat pueden ser buenos compañeros para este mar y montaña contemporáneo.
